No todos (aunque, para mi horror, sí la mayoría) los visitantes del sitio tienen sus brazos coronados por repugnantes muñones, lo que les permite, de vez en cuando (muy de vez en cuando, para ser sincero) llevar la interacción con GenioMaligno más allá del espástico clicki-clicki en la sección de descargas y sorprendernos con un [...]



