Próximamente Traducción nueva de Genio Maligno
Cumbres borrascosas
Emily Brontë
- Publicado
- 1847
- Original en
- inglés
- Estado
- Traducción en preparación
Estamos preparando una traducción nueva de este libro
Dejanos tu mail y te avisamos cuando esté. Te escribimos una sola vez por este libro, nada más.
Guía de lectura
De qué se trata
En el invierno de 1801, un señor de ciudad llamado Lockwood alquila una casa en los páramos de Yorkshire y va a presentarse a su casero, que vive en una granja vecina y aislada: Cumbres Borrascosas. Lo recibe un hombre hosco, una muchacha que lo mira con desprecio, un joven que parece un peón y una jauría de perros. Una tormenta de nieve lo obliga a pasar la noche allí, y en el cuarto donde lo acomodan encuentra unos nombres rayados en la madera y un diario viejo escrito en los márgenes de un libro. Esa noche tiene una pesadilla que no se le va a olvidar.
Intrigado, Lockwood le pide a su ama de llaves, Nelly Dean, que le cuente la historia de esa gente. Nelly la conoce desde adentro: se crio en Cumbres Borrascosas y sirvió a dos familias durante más de veinte años. Su relato vuelve a una tarde de treinta años atrás, cuando el viejo señor Earnshaw regresó de un viaje a Liverpool con un chico huérfano, sucio y sin nombre, que encontró en la calle. Lo llamaron Heathcliff. Los hijos de la casa lo recibieron de maneras opuestas: Hindley, el mayor, lo odió desde el primer día; Catherine, la menor, se volvió su compañera inseparable de correrías por el páramo.
Del otro lado del valle está la Granja de los Tordos, la casa de los Linton: gente refinada, con alfombras, libros y buenos modales. El choque entre esas dos casas, la salvaje y la civilizada, y entre lo que Catherine siente y lo que le conviene, pone en marcha una historia de amor y de venganza que va a alcanzar a dos generaciones.
Personajes principales
- Heathcliff: el huérfano que llega a Cumbres Borrascosas. Orgulloso, rencoroso, capaz de una paciencia temible. Es uno de los personajes más discutidos de la novela inglesa: nadie se pone de acuerdo sobre si es víctima, villano o las dos cosas.
- Catherine Earnshaw: impulsiva, caprichosa, valiente. Su vínculo con Heathcliff es el centro del libro: más que un amor, una identidad compartida.
- Hindley Earnshaw: el hermano mayor, que nunca le perdona a Heathcliff haberle robado el cariño de su padre.
- Edgar e Isabella Linton: los hijos de la Granja de los Tordos, educados y protegidos, que no están preparados para la tormenta que les llega de la casa de enfrente.
- Nelly Dean: la criada que cuenta casi toda la historia. Conviene leerla con atención: es una narradora con opiniones, simpatías y algún que otro interés propio.
- Lockwood: el forastero que escucha. Su mirada de hombre de ciudad, un poco pedante, contrasta con la violencia de lo que oye.
Temas
El amor como fuerza destructiva. Lejos de la novela romántica de salón, acá el amor no consuela ni ordena la vida: la desarma. Catherine lo dice con una frase famosa, que resume la idea de que el otro no es alguien a quien se quiere sino alguien que se es.
La venganza. Buena parte del libro se pregunta qué le pasa a alguien que dedica su vida a devolver el daño recibido, y qué les pasa a los que quedan en el medio.
Naturaleza y civilización. El páramo, el viento y la nieve no son decorado: son el carácter de los personajes. Las dos casas representan dos maneras de vivir, y la novela no le da la razón del todo a ninguna.
Clase social. Heathcliff es un chico sin apellido ni dinero en un mundo donde eso lo decide casi todo. Su ascenso y sus métodos dicen mucho sobre la Inglaterra de su tiempo.
La estructura como misterio. La historia nos llega de segunda o tercera mano, con saltos en el tiempo. Ese armado, raro para 1847, obliga al lector a reconstruir los hechos y a desconfiar un poco de quien los cuenta.
La autora y su época
Emily Brontë nació en 1818 en Yorkshire y pasó casi toda su vida en Haworth, un pueblo en el borde de los páramos donde su padre, Patrick Brontë, era cura párroco. Con sus hermanas Charlotte y Anne, y su hermano Branwell, inventó de chica reinos imaginarios que llenaron cuadernos enteros de poemas y relatos. Era reservada, independiente y muy apegada a su casa: las pocas veces que salió de Haworth, para estudiar o trabajar como maestra, volvió enseguida.
En 1846 las tres hermanas publicaron un libro de poemas con seudónimos masculinos: Currer, Ellis y Acton Bell. Al año siguiente, Cumbres Borrascosas apareció firmada por Ellis Bell, el mismo año que Jane Eyre de Charlotte. La crítica la encontró brutal, extraña, casi incomprensible; algunos lectores se escandalizaron de que alguien pudiera imaginar personajes tan crueles. Emily murió de tuberculosis en diciembre de 1848, a los treinta años, sin escribir otra novela.
Era la Inglaterra victoriana temprana: la revolución industrial transformaba las ciudades, pero en los páramos del norte la vida seguía siendo dura, aislada y ligada a la tierra. Las herencias, los matrimonios por conveniencia y la propiedad de las casas pesan en la novela tanto como las pasiones.
Por qué se sigue leyendo
Porque no se parece a nada. Cumbres Borrascosas no tiene un héroe al que admirar ni una moraleja que tranquilice; tiene personajes que se lastiman con una intensidad que todavía incomoda. Esa falta de concesiones, que tanto molestó a sus primeros lectores, es justamente lo que la volvió un clásico.
También porque es una novela que cambia con cada lectura. A los quince años puede parecer la historia de amor más arrebatada jamás escrita; a los cuarenta, un estudio sobre el resentimiento, la herencia del daño y las segundas oportunidades. Y en cualquier momento, una lección de cómo contar una historia: con voces que no son del todo confiables, con un paisaje que respira y con un final que se discute desde hace más de siglo y medio.