Capítulo 1
Advertencia
El sí de las niñas · Leandro Fernández de Moratín
El sí de las niñas- i: i
ADVERTENCIA.
El Sí de las Niñas se representó en el teatro de la Cruz el dia 24 de enero de 1806, y si puede dudarse cuál sea entre las comedias del autor la mas estimable, no cabe duda en que esta ha sido la que el público español recibió con mayores aplausos. Duraron sus primeras representaciones veinte y seis dias consecutivos, hasta que llegada la cuaresma se cerraron los teatros como era costumbre. Mientras el público de Madrid acudia á verla, ya se representaba por los cómicos de las provincias, y una culta reunion de personas ilustres é inteligentes se anticipaba en Zaragoza á ejecutarla en un teatro particular, mereciendo por el acierto de su desempeño la aprobacion de cuantos fueron admitidos á oirla. Entretanto se repetian las ediciones de esta obra: cuatro se hicieron en Madrid durante el año de 1806, y todas fueron necesarias para satisfacer la comun curiosidad de leerla, excitada por las representaciones del teatro.
¡Cuánta debió ser entonces la indignacion de los que no gustan de la agena celebridad, de los que ganan la vida buscando defectos en todo lo que otros hacen, de los que escriben comedias sin conocer el arte de escribirlas, y de los que no quieren ver descubiertos en la escena vicios y errores, tan funestos á la sociedad como favorables á sus privados intereses! La aprobacion pública reprimió los ímpetus de los críticos folicularios: nada imprimieron contra esta comedia, y la multitud de exámenes, noadvertencias observaciones á que dió ocasion, igualmente que las contestaciones y defensas que se hicieron de ella, todo quedó manuscrito.
En cuanto á la ejecucion de esta pieza, basta decir, que los actores se esmeraron á porfia en acreditarla, y que solo excedieron al mérito de los demas, los papeles de doña Irene, doña Francisca y don Diego. En el primero se distinguió María Ribera, por la inimitable naturalidad y gracia cómica con que supo hacerle. Josefa Virg rivalizó con ella en el suyo, y Andres Prieto, nuevo entonces en los teatros de Madrid, adquirió el concepto de actor inteligente, que hoy sostiene todavía con general aceptacion.