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Portada de Jane Eyre, de Charlotte Brontë

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Jane Eyre

Charlotte Brontë

Publicado
1847
Original en
inglés
Estado
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Guía de lectura

De qué se trata

Jane Eyre tiene diez años, es huérfana y vive de prestado en Gateshead, la casa de su tía, la señora Reed, que no la quiere y no lo disimula. Sus primos la maltratan y los sirvientes le recuerdan a cada rato que come de la caridad ajena. Un día, después de una pelea injusta, la encierran sola en el cuarto rojo, donde murió su tío, y Jane vive ahí una de las noches más terribles de su infancia. Poco después la mandan lejos, a Lowood, un internado para niñas pobres dirigido por un religioso que predica la humildad con hambre, frío y castigos.

En Lowood Jane encuentra, a pesar de todo, a las primeras personas que la tratan con cariño, y crece hasta convertirse en maestra. Pero a los dieciocho años quiere algo más que esa vida quieta: pone un aviso en el diario y consigue un puesto de institutriz en Thornfield Hall, una casa de campo grande y un poco lúgubre, para educar a una nena francesa, Adèle. El dueño de la casa casi nunca está. Cuando por fin aparece, el señor Rochester resulta ser un hombre brusco, sarcástico, imprevisible, que la trata como a nadie la había tratado: como a una igual con quien vale la pena discutir.

Mientras tanto, en el tercer piso de Thornfield pasan cosas extrañas: una risa en la noche, pasos, un incendio inexplicable. Jane va a tener que decidir cuánto está dispuesta a dar por amor, y qué cosas no va a entregar nunca.

Personajes principales

  • Jane Eyre: la narradora. Pobre, poco agraciada según los demás, muy inteligente y con un sentido feroz de su propia dignidad. Cuenta su vida desde la madurez, y le habla directamente al lector.
  • Edward Rochester: el dueño de Thornfield. Un hombre con un pasado que pesa, capaz de crueldad y de ternura, que encuentra en Jane a alguien que no le tiene miedo.
  • La señora Reed: la tía de Jane, que le niega el afecto que le pidió en su lecho de muerte su propio marido.
  • Helen Burns: la amiga de Jane en Lowood, una chica paciente y resignada que le enseña otra manera de enfrentar la injusticia.
  • El señor Brocklehurst: el director de Lowood, uno de los grandes hipócritas de la literatura: predica la austeridad para las alumnas mientras su familia vive en el lujo.
  • St. John Rivers: un joven pastor, serio y ambicioso, que aparece en la última parte del libro con una propuesta que pone a prueba a Jane de una manera inesperada.

Temas

La independencia de una mujer. Jane quiere amor, pero no a cualquier precio. Una de las frases más recordadas del libro es su reclamo de que las mujeres sienten igual que los hombres y necesitan, como ellos, ejercer sus facultades. Para 1847, eso sonaba casi revolucionario.

Clase y dinero. Como institutriz, Jane está en un lugar incómodo: demasiado educada para los sirvientes, demasiado pobre para los señores. La novela muestra con precisión cómo el dinero decide quién puede elegir y quién no.

Religión y conciencia. Jane se cruza con varias formas de entender la fe: la hipocresía de Brocklehurst, la mansedumbre de Helen, el rigor de St. John. Su propia moral es firme pero personal, y la novela la deja decidir por sí misma.

Lo gótico. Una mansión con secretos, ruidos nocturnos, fuego, tormentas, presentimientos. Charlotte Brontë usa los recursos de la novela de terror de su tiempo, pero los pone al servicio de una historia psicológica.

La autora y su época

Charlotte Brontë nació en 1816 en Yorkshire, en una familia de un cura párroco con seis hijos. De chica la mandaron con sus hermanas a un internado para hijas de clérigos donde las condiciones eran tan malas que sus dos hermanas mayores enfermaron y murieron poco después de volver a casa. Lowood, el colegio de la novela, se inspira en esa experiencia.

Fue maestra e institutriz, oficios que detestaba, y pasó una temporada en Bruselas estudiando idiomas. Con sus hermanas Emily y Anne publicó primero un libro de poemas con seudónimos masculinos, y en 1847 apareció Jane Eyre, firmada por Currer Bell y presentada como una autobiografía. Fue un éxito inmediato: los lectores discutían quién podía ser el autor, y si era hombre o mujer.

En pocos años Charlotte vio morir a sus tres hermanos restantes. Escribió otras dos novelas, Shirley y Villette, se casó en 1854 y murió al año siguiente, a los treinta y ocho. La Inglaterra en la que vivió ofrecía a las mujeres de clase media pobre muy pocas salidas: el matrimonio, la enseñanza o la dependencia de algún pariente. Jane Eyre es, entre otras cosas, la historia de alguien que se niega a aceptar que esas sean todas las opciones.

Por qué se sigue leyendo

Porque Jane es una de las voces más vivas de la literatura. Habla con franqueza, se enoja, se equivoca, se defiende y le habla al lector como a un confidente, y esa cercanía hace que una novela de casi doscientos años se lea con la urgencia de una confesión.

Porque combina géneros que rara vez conviven tan bien: la novela de formación, la historia de amor, el relato de misterio y el alegato social. Y porque su pregunta central, cómo amar a alguien sin perderse a una misma, no tiene fecha de vencimiento.