Capítulo 6
VI
La leyenda del Cid · José Zorrilla
La leyenda del Cid- i: i
VI
¿Quién soy?—Tú no lo ignoras, ¡oh patria á quien adoro!tú, cuyas tradiciones son mi único tesoro,
cuya futura gloria mi solo sueño de oro,
cuya aficion y estima son mi único laurel:
tú, que eres sola el gérmen de mi cantar sonoro,
que para ti acompañan el pastoril rabel,
el caracol marino y el tarabuk del moro,
la lira de la Grecia y el arpa de Israel.
Yo soy átomo frágil á quien el viento mueve,
insecto susurrante que zumba sin cesar,
el trovador errante del siglo diez y nueve
que cruza mar y tierras en brazos del azar,
y voy, de mi fe mártir, mas fiel á mi destino,
á España por do quiera cantando sin cesar;
y por do quiera francos encuentro en mi camino
amigos que me esperan y hospitalario hogar.
Como una ave de paso
que nunca aniday que vuela al acaso
sola y perdida, yo siempre he idopor el aire del mundo
solo y perdido.Pero ave como el águila
de noble vuelo,la voz para mis cánticos
busco en el cielo: y donde alcanzami voz va derramando
fe y esperanza.