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Madame Bovary
- Publicado
- 1857
- Original en
- francés
- Estado
- Traducción en preparación
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Guía de lectura
De qué se trata
La novela empieza en un aula: un chico de campo, torpe y con una gorra ridícula, entra a mitad de año a un colegio de provincia y todos se burlan de él. Es Charles Bovary, y años después, sin brillo pero con esfuerzo, se recibe de oficial de sanidad, una especie de médico de segunda categoría, y se instala en un pueblo de Normandía. Atendiendo a un granjero que se quebró una pierna conoce a su hija, Emma Rouault, que se educó en un convento y vive aburrida en la granja de su padre. Charles se enamora, se casan, y Emma se convierte en Madame Bovary.
El problema es que Emma no se casó con Charles sino con la idea del matrimonio que había aprendido en las novelas románticas que leía a escondidas en el convento: pasiones arrebatadas, castillos, viajes, amantes que galopan de noche. La vida real que le toca es otra. Charles es bueno, la adora, y no entiende nada; los días son iguales; el pueblo es chico, chismoso y gris. Una noche los invitan a un baile en un castillo de la zona, y Emma prueba por unas horas el mundo con el que soñaba. Después de eso, ya nada le alcanza.
La novela sigue a Emma en su búsqueda de algo que la saque del tedio: la mudanza a otro pueblo, Yonville, la maternidad, la religión, la ropa y los objetos caros, los hombres que le hablan como en los libros. Y sigue también, con una ironía implacable, a los vecinos que la rodean, empezando por el farmacéutico Homais, un charlatán que se cree un sabio.
Personajes principales
- Emma Bovary: la protagonista. Soñadora, sensual, insatisfecha, capaz de una intensidad que el mundo que la rodea no sabe recibir. Flaubert la mira con una mezcla de compasión y crueldad que todavía divide a los lectores.
- Charles Bovary: el marido. Mediocre, fiel, bienintencionado y completamente ciego a lo que le pasa a su mujer. Es, de alguna manera, el personaje más trágico del libro.
- Rodolphe Boulanger: un terrateniente rico y mujeriego que sabe exactamente qué decirle a Emma.
- Léon Dupuis: un joven pasante de notario, tímido y romántico, que comparte con Emma el gusto por la poesía y la música.
- Homais: el farmacéutico de Yonville. Progresista de palabra, oportunista de hecho, es la caricatura del burgués satisfecho de sí mismo.
- Lheureux: un comerciante que vende telas, muebles y caprichos a crédito, y que sabe esperar.
Temas
El bovarismo. La palabra existe: designa la tendencia a imaginarse distinto de lo que uno es y a vivir de acuerdo con esa imagen. Emma es la primera gran víctima de la ficción en la ficción, como el Quijote, pero con novelas sentimentales en lugar de libros de caballería.
El aburrimiento de provincia. La novela lleva un subtítulo elocuente: costumbres de provincia. Flaubert pinta con una precisión despiadada la vida chata de un pueblo francés, sus ceremonias, sus fiestas agrícolas y sus discursos vacíos.
El consumo y las deudas. Emma intenta llenar el vacío comprando: telas, cortinas, regalos. Es sorprendente lo moderna que resulta esa parte de la historia, y lo bien que Flaubert entendió el mecanismo del crédito.
La crítica a la burguesía. Detrás de cada personaje hay una tontería distinta, y Flaubert, que detestaba los lugares comunes, los colecciona con paciencia. Homais es su obra maestra en ese sentido.
El estilo. Flaubert no juzga a sus personajes de manera explícita: se limita a mostrarlos. Esa voz que parece neutral y que, sin embargo, deja ver todo, cambió para siempre la forma de escribir novelas.
El autor y su época
Gustave Flaubert nació en 1821 en Ruan, en Normandía, hijo del cirujano jefe del hospital de la ciudad; creció literalmente al lado de la sala de disección. Empezó a estudiar Derecho en París, pero una enfermedad nerviosa lo hizo abandonar, y desde entonces vivió casi siempre en Croisset, a orillas del Sena, dedicado por completo a escribir.
Tardó casi cinco años en terminar Madame Bovary, trabajando cada frase hasta encontrar la palabra exacta y leyendo en voz alta lo que escribía para probar cómo sonaba. La novela se publicó por entregas en una revista en 1856, y su autor fue llevado a juicio por ofensa a la moral pública y a la religión. Fue absuelto a comienzos de 1857, y el escándalo convirtió el libro en un éxito. Se le atribuye una frase célebre sobre su protagonista: "Madame Bovary soy yo", aunque no hay pruebas de que la haya dicho.
Era la Francia del Segundo Imperio, de Napoleón III, una época de prosperidad, de ascenso de la burguesía y de moral oficial estricta. Flaubert escribió después Salambó, La educación sentimental y Tres cuentos, entre otras obras, y murió en Croisset en 1880.
Por qué se sigue leyendo
Porque es considerada por muchos la primera novela moderna. Su manera de narrar, pegada a la conciencia de los personajes sin explicar lo que piensa el autor, fue estudiada e imitada por generaciones de escritores.
Porque Emma sigue siendo un personaje incómodo y fascinante. Se la puede leer como una mujer frívola, como una víctima de su época o como alguien que se niega a aceptar una vida pequeña, y cada lectura cambia el libro.
Y porque pocas veces la frustración, el deseo y el aburrimiento se contaron con tanta belleza. Hay escenas, como la de la feria agrícola en Yonville, donde un discurso oficial se mezcla con una declaración de amor, que siguen siendo lecciones de cómo construir una novela.