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Mujercitas
Louisa May Alcott
- Publicado
- 1868
- Original en
- inglés
- Estado
- Traducción en preparación
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Guía de lectura
De qué se trata
"Navidad no va a ser Navidad sin regalos", se queja Jo March tirada sobre la alfombra, y así empieza uno de los libros más queridos de la literatura. Es diciembre, Estados Unidos está en plena Guerra Civil y el padre de la familia está lejos, en el frente, como capellán del ejército de la Unión. En una casa modesta de un pueblo de Nueva Inglaterra quedan la madre, a quien todos llaman Marmee, y sus cuatro hijas: Meg, Jo, Beth y Amy. Fueron ricos alguna vez; ahora tienen que trabajar, remendar la ropa y contar los centavos.
A lo largo de un año, el libro sigue a las cuatro hermanas mientras crecen. Hay obras de teatro caseras escritas por Jo, un diario de mentira que redactan entre todas, bailes a los que se va con guantes manchados, peleas, celos, reconciliaciones y la amistad con Laurie, el chico rico y algo solitario que vive en la mansión de al lado con su abuelo. La madre les propone tomarse esos meses como un viaje, inspirado en El progreso del peregrino, un libro que leían de chicas: cada una tiene una carga que aprender a llevar y un defecto contra el cual pelear.
La primera parte termina un año después de aquella Navidad. Su éxito fue tan grande que la autora escribió enseguida una continuación, que sigue a las hermanas en su vida adulta. Hoy las dos partes suelen publicarse juntas como una sola novela.
Personajes principales
- Meg: la mayor. Dulce, responsable y un poco vanidosa; le duele más que a nadie la pobreza, porque recuerda bien cómo era vivir con dinero.
- Jo: la segunda, y el corazón del libro. Impaciente, desprolija, con mal carácter y un talento enorme para escribir. Quiere ser escritora, odia las convenciones de lo que se espera de una chica y sueña con hacer "algo espléndido".
- Beth: tímida, generosa, amante de la música. Casi no sale de la casa, pero es la que sostiene en silencio el ánimo de todos.
- Amy: la menor. Artista, coqueta, preocupada por las buenas maneras y por subir en el mundo. Es la que más cambia a lo largo de la historia.
- Marmee: la madre, que confiesa tener también un carácter difícil y que haber aprendido a dominarlo le costó toda la vida.
- Laurie (Theodore Laurence): el vecino, que encuentra en las March la familia que nunca tuvo.
- La tía March: una anciana rica y gruñona, a quien Jo acompaña como dama de compañía, a cambio de unos pesos y del acceso a su biblioteca.
Temas
Crecer. Es, antes que nada, una novela sobre pasar de la infancia a la vida adulta: qué se gana, qué se pierde, qué se elige y qué viene impuesto.
Ser mujer en el siglo XIX. Cada hermana encarna una respuesta distinta a la pregunta de qué puede hacer una chica con su vida: casarse, trabajar, crear, quedarse en casa. Jo, que quiere ganarse el pan con su escritura, sigue siendo un modelo para generaciones de lectoras.
Pobreza y dignidad. Las March no son miserables, pero el dinero falta. La novela muestra con delicadeza cómo se vive con poco sin perder la generosidad, y las tentaciones de quienes desean tener más.
La familia como refugio. Con el padre en la guerra, la casa es un mundo de mujeres que se cuidan unas a otras. Los conflictos son reales, pero la lealtad entre hermanas es lo que siempre queda.
Moral y carácter. El libro tiene un tono de educación moral propio de su época, pero lo que lo salva de ser un sermón es que sus personajes se equivocan de verdad, y que sus defectos son tan queribles como sus virtudes.
La autora y su época
Louisa May Alcott nació en 1832 en Pensilvania y creció en Concord, Massachusetts, un pueblo que fue el centro del trascendentalismo norteamericano. Su padre, Amos Bronson Alcott, era un filósofo y educador idealista, amigo de Ralph Waldo Emerson y de Henry David Thoreau, tan brillante como incapaz de mantener a su familia. Louisa y sus tres hermanas crecieron entre ideas avanzadas y apuros económicos, algo que se nota en cada página de Mujercitas.
Trabajó desde joven como costurera, maestra, institutriz y empleada doméstica, y escribió cuentos sensacionalistas con seudónimo para pagar las cuentas. Durante la Guerra Civil fue enfermera en un hospital militar de Washington, donde contrajo una fiebre tifoidea que afectó su salud para siempre. Su editor le sugirió escribir un libro para chicas, y ella, que no estaba muy convencida, decidió contar lo que conocía: su propia familia. La primera parte de Mujercitas apareció en 1868 y la convirtió en una de las autoras más leídas del país.
Fue abolicionista y defensora del voto femenino, y fue la primera mujer en registrarse para votar en una elección local de Concord. Murió en 1888, dos días después que su padre.
Por qué se sigue leyendo
Porque pocas novelas retratan tan bien la vida cotidiana de una familia: las bromas internas, los regalos hechos a mano, las discusiones por tonterías, el miedo a que algo malo pase. Leerla es entrar a una casa donde se tiene ganas de quedarse.
Porque Jo March inventó una manera de ser protagonista que todavía funciona: una chica que no quiere ser linda ni buena, sino libre y escritora. Muchas autoras, de distintas épocas y países, contaron que leerla les mostró que ese camino era posible.
Y porque debajo de la ternura hay preguntas serias sobre el trabajo, el dinero, la vocación y lo que una sociedad le permite o le niega a una mujer, preguntas que cada generación vuelve a leer a su manera.