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Obras dramáticas

Capítulo 9 de 24

Índice

Tomo I · Capítulo 9

Notas

Obras dramáticas · Eurípides


1.º

El nacimiento de Εsq. cae en la olimp.

LXIII

4

ant. J. C.

525

 

Su muerte

LXXXI

1

—

456

2.º

El nacimiento de Sófocles

LXXI

2

—

495

 

Su muerte

XCIII

3

—

406

3.º

El nacimiento de Eurípides

LXXV

1

—

480

 

Su muerte

XCIII

3

—

406

Esquilo murió, pues, a los sesenta años de edad. Sófocles a los noventa y Eurípides a los setenta y cinco.

Hemos preferido seguir los datos cronológicos de esta tabla, porque en la Crónica de Paros se observan ciertas contradicciones que han suscitado graves dudas entre los críticos, porque es ilegible en muchas de sus partes, por las dudas que se han promovido acerca de su autenticidad, por la fe que nos merecen Plutarco y Diógenes Laercio, por la tradición constante, seguida hasta ahora por la gran mayoría de los eruditos, de que Eurípides nació el año indicado, y porque, en realidad, es pequeña la diferencia de seis años que se observa entre los datos de la Crónica y los que adoptamos.

Φρύγης ἐστὶ καινὸν δρᾶμα τοῦτ’ Εὐριπίδου
ᾯ καὶ Σωκράτης τὰ φρύγαν’ ὑποτίθησι

(Los Frigios son un drama nuevo de Eurípides, bajo el cual Sócrates puso también astillas).

Distintas opiniones hay también acerca de la muerte de Eurípides. Unos, como el elegíaco Hermesianax y varios biógrafos, dicen que murió despedazado por perros; otros por las mujeres, a quienes tanto había ofendido, y otros, en fin, que murió de viejo. Esta última opinión es para nosotros la más probable, puesto que, a ser ciertas las primeras, no hubiera dejado Aristófanes de hacer mención de ellas en Las Ranas, que se representaron poco después de la muerte de Eurípides.

Hæc omnis, quam cernis, inops, inhumanataque turba est:
Portitor ille, Charon: hi, quos vehit unda, sepulti.
Nec ripas datur horrendas, nec rauca fluenta
Transportare prius, quam reditus ossa quiescunt.
Centum errant annos, volitantque hæc litora circum.
Tum demum admissi stagna exoptata revisunt.

«Un día se llena de heridas vergonzosas, cubre sus hombros de viles harapos como un esclavo, y penetra en la vasta ciudad de Príamo disfrazado de mendigo, bien diferente del famoso héroe de la flota de los griegos».

Quod si levatur sanguine infans cinis
Opima Phrygii colla cædantur greges,
Fluatque nulli flebilis matri cruor.

Los lectores observarán la notable diferencia que hay entre la sencillez de Eurípides y la ampulosidad del célebre cordobés.

Ubi ego nunc Libanum requiram, aut familiarem filium
Uti ego illos lubentiores faciam quam Lubentia est.

Por lo demás, podríamos amontonar innumerables citas como estas, porque ese pensamiento es de los más frecuentes.

αἰθέρ ἀμπτάμενος οὐράνιον ὑψίπετὴς μέλαθρον, Ὠρίων ἢ
Σείριος ἔνθα πυρὸς φλογέας ἀφίησιν ὄσσων αὐγάς;
ἢ τὸν ἐς ἀΐδα μελανόχρωτα
πορθμὸν ἁιξω τάλας.

ὑψίπετὴς se halla en dos códices, y es necesario para entender la frase: ἀναπτάσθαι, construido con acusativo sin preposición, se encuentra también en Orestes, 1343. Acaso venga de allí αἰθέρα, cuya autenticidad rechaza otro escolio. Ὠρίων ha sido borrado de un MS. (Flor., 25), y otro (Mosq., B) pone ὁ Σείριος por ἢ Σείριος, haciendo presumir que Ὠρίων ἢ es obra de algún interpolador. Eurípides menciona juntos de ordinario a Orión y a las Pléyades (Ion., 1153; Hel., 1394), porque así se ven en medio del cielo. Sirio es, al contrario, para él el Perro pequeño, canicula, próximo al polo Norte, como observamos en la Ifig. en A., v. 68. (N. de Hart.).

Nam quibusdam, quos audio sapientes habitos in Græcia, placuisse opinor mirabilia quædam, sed nihil est quod illi non persequantur argutius; partim fugiendas esse nimias amicitias, nec necesse sit nullum sollicitum esse pro pluribus: satis superque esse suarum cuique rerum: alienis nimis implicari molestum esse: commodissimum esse, quam laxissimas habenas habere amicitiæ, quas vel adducas, quum velis, vel remittas;

cuya traducción, de don Fernando Casas, Cádiz, 1841, pág. 76, dice así:

«Rarísimas son en esto las opiniones de algunos que, según oigo, son tenidos en Grecia por sabios, los cuales nada hay que no trastornen con sus agudezas. Pretenden que hayan de huirse las muchas y muy estrechas amistades para no verse uno rodeado de graves atenciones, pues harto tiene cada cual, y le sobra, con el cuidado de sus propios negocios, sin necesidad de mezclarse en los ajenos. Por esto les parece que deben traerse muy flojas las riendas de la amistad, para apretarlas o aflojarlas todavía más si conviniere».

Could I find out
The woman’s part in me! For there’s no motion
That tends to vice in man, but I affirm
It is the woman’s part: be it lying, note it,
The woman’s; flattering, hers; deceiving, hers;
Lust and rank thoughts, hers, hers; revenges, hers;
Ambitions, covetings, change of prides, disdain,
Nice longings, slanders, mutability,
All faults that may be nam’d; nay, that hell knows
Why, hers, in part, or all: but, rather, all;
For even to vice
They are not constant, but are changing still
One vice, but of a minute old, for one
Not half so old as that. I’ll irrite against them,
Detest them, curse them. Yet ’t is greater skill
In true hate, to pray they have their will:
The very devils cannot plague them better.

Τίς ἀχώ, τίς ὀδμὰ προσέπτα μ᾽ ἀφεγγής.

y las de Virgilio (Eneida, I, 407):

Ambrosiæque comæ divinum vertice odorem spiravere.

Κόμιζ᾽ Ὀδυσσεῦ μ᾽ ἀμφιθεὶς κάρα πέπλοις

y Macaria a Yolao en Los Heráclidas:

πέπλοις δὲ σῶμ᾽ ἐμὸν κρύψον παρών.

Preferimos, sin embargo, la sencillez de Eurípides a la novedad de Schiller.

δρομάδες ὦ πτεροφόροι ποτνιάδες θεαί...

Οὐκοῦν ἔδωκε τῇ τυχῇ τὸν δαιμώνα.

«Ha dado, pues, el destino a la fortuna», lo cual ni entendemos nosotros ni podrá nunca entender nadie. Δαίμων y τύχη significan la suerte, con la diferencia de que la primera es obra de los dioses y la segunda de la casualidad, como lo prueban estas palabras de Polinices, verso 403: ὁ δαίμων μ᾽ ἐκάλεσεν πρὸς τὴν τύχην. Sin embargo, con el verbo ἔδωκε no nos es posible traducir el verso, y como ἔτισε de τίω, resuelve la cuestión satisfactoriamente, no hemos vacilado en aceptarlo, siguiendo la opinión de Hartung. (Comm. a Las Fen., páginas 262-263).

Οὔκ ἔστι μήτηρ ἡ κεκλημένου τέκνου
τοκεύς, τροφὸς δὲ κύματος νεοσπόρου·
τίκτει δ᾽ ὁ θρῴσκων, ἡ δ᾽ ἅπερ ξένῳ ξένη
ἔσωσεν ἔρνος, οἷσι μὴ βλάψῃ θεός.
Τεκμήριον δὲ τοῦδέ σοι δείξω λόγου.
Πατὴρ μὲν ἂν γένοιτ᾽ ἄνευ μητρός.

«No es la madre la que engendra al hijo, sino la que conserva el licor genital. Engendra el hombre; pero ella, como en hospedaje, guarda el germen para que el dios, así escondido, no le dañe. Daré una prueba de mi opinión. Puede haber padre sin madre». Alude claramente a Atenea, que nació, sin concurso de mujer, de la cabeza de Zeus.

De estas frases y de las que profiere Orestes debemos colegir que tal era la creencia vulgar de los griegos, en armonía con la distinta consideración social de que disfrutaban el hombre y la mujer, o el padre y la madre.

Ὦ φίλτατ᾽, ὦ ποθεινὸν ἥδιστόν τ᾽ ἔχων
τῆς σῆς ἀδελφῆς ὄνομα καὶ ψυχὴν μίαν,

que traducido al latín es: O carissime, o qui desiderabile et dulcissimum habes nomen (fratris) ex tua sorore et unam (cum ea) animam, cuyas palabras, vertidas al castellano, dan un verdadero absurdo bajo todos aspectos, así en el fondo como en la forma. Lo más probable, como observa oportunamente Hartung (Comm., página 225), es que en vez de ὄνομα, causa del error, dijese ὄμμα.

Electra debió sentir aún más la pérdida de su hermano, porque se asemejaban sus facciones a las de su padre y a las suyas propias, como sucede de ordinario en las familias.

Nondum illi flavum Proserpina vertice crinem
Abstulerat, Stigioque caput damnaverat orco.
Ergo Iris, croceis per cœlum roscida pennis
Mille trahens varios adverso sole colores,
Devolat, et supra caput adstitit: Hunc ergo Diti
Sacrum jussa fero, teque isto corpore solvo.
Sic ait, et dextra crinem secat; omnis et una
Dilapsus calor, atque in ventos vita recessit.

Adviértase que se trata de la muerte de Dido, y que Iris es la mensajera enviada para acelerar su muerte.

Qualis ubi hibernam Lyciam Xanthique fluenta
Deserit, ac Delum maternam invisit Apollo,
Instauratque choros, mistique altaria circum
Cretesque, Dryopesque fremunt, pictique Agathyrsi.

Cupido cepit miseram nunc me proloqui
Cælo at terræ Medeai miserias.

Quæ Corinti altam arcem habetis, matronæ opulentæ optimates,
Nobis ne vitio vertatis hoc, quod a patria absumus: nam
Multi suam rem bene gessere et publicam patria procul;
Multi qui domi ætatem agerent propterea sunt improbati.

Sin embargo, se ve fácilmente que Ennio tradujo palabra por palabra, sin cuidarse gran cosa del sentido, porque ἐξῆλθον δόμων lo vertió en patria absumus, σεμνοὺς γεγῶτας en rem bene gessere, y leyó δομάτων ἄπο en vez de ὀμμάτων ἄπο. El sentido, como siempre, nos aclara este enigma, dictándonos que el objeto de Medea, extranjera en Corinto, no es otro que captarse la benevolencia del coro, para que la proteja y no la descubra, y en este concepto parécenos nuestra versión la más natural y aceptable.

Nulla vis flammæ, tumidique venti
Tanta, nec teli metuenda torti,
Quanta, quum conjux viduata tædis,
Ardet et odit.

ὦ παγκάκιστε, τοῦτο γάρ σ᾽ εἰπεῖν ἔχω
γλώσσῃ μέγιστον εἰς ἀνανδρίαν κακόν.

La traducción latina de estos versos es la siguiente:

O pessime omnium! (hoc enim quo te appellem habeo
Linguæ summum, in (tuam) ignaviam convicium).

M. Artaud los traduce de esta manera:

O Le plus scélérat des hommes! (car ma voix peut donner ce nom le plus outrageux de tous à ta lâcheté).

Hartung, a su vez, lo interpreta así:

O schlechter Mann! ach leider kann ich Schlimm’res nicht
Dir mit der Zung’ entgegnen, als ein schwaches Weib!

Si quisiéramos citar otros intérpretes o traductores además de estos, veríamos que todos ellos, sobre poco más o menos, se afanan en atormentar dichos versos para entenderlos y expresarlos, indicando de esta manera que son oscuros o defectuosos, como sucede de ordinario. En nuestro concepto, la palabra griega que puede darnos la clave para comprender estas palabras de Eurípides es ἀνανδρία, que significa propiamente afeminación; pero como esta afeminación se echa en cara al esposo de Medea, nos dice el sentido que no puede ser así, porque ni el casamiento de Jasón con Creusa es prueba de ello, sino de lo contrario, ni antes ni después se atribuye por Medea a afeminación dicho casamiento. Además, tampoco se comprende que se llame a un hombre afeminado, el peor de todos, porque esto es evidentemente falso, y entre ambas ideas no hay clara relación. Para salir de dudas consultemos al escoliasta, que se expresa en estos términos: τοῦτο γὰρ εἰπεῖν ἔχω σοι μέγιστον κακὸν διὰ τὴν ἀσθένειαν τὴν ἐμήν, γυνὴ γάρ εἰμι καὶ ἀσθενὴς. Es, pues, de advertir que Medea insulta de este modo a Jasón por su debilidad: διὰ τὴν ἀσθένειαν τὴν ἐμήν: porque soy débil mujer, γυνὴ γάρ εἰμι καὶ ἀσθενὴς. La palabra ἀνανδρία no se refiere, por tanto, a Jasón, sino a Medea; por consiguiente, si la conservamos con una leve variación en el caso y sin alterar la versificación, habremos conseguido nuestro objeto.

Quod si
Judicium subtile videndis artibus illud
Ad libros et ad hæc Musarum dona vocares,
Bœotum in crasso jurares aere natum.

Cicerón, en el libro II de Nat. deorum, 16, dice también: Etenim licet videre acutiora ingenia et ad intelligendum aptiora eorum, qui terras incolant eas, in quibus aer sit purus ac tenuis, quam illorum, qui utentur crasso cœlo atque concreto.

De todas maneras, y tratándose de la mujer griega, las frases de Medea dicen mucho en brevísimos términos.

Δῶρα θεοὺς πείθει, δῶρ᾿ αἰδοίους βασιλῆας.

Es probable, por tanto, que Eurípides lo conociera, y que sin temor alguno lo reprodujese en esta tragedia. Lo mismo hacen Esquilo y Sófocles, y en general todos los griegos, que, por lo visto, y en una época en que era más fácil que ahora, no pretendían pasar en todo por originales. Al contrario, hacían un servicio al público, obligándole de esta suerte a aprender bien notables frases tradicionales.

ἐγὼ δ᾽ οὔτε σοι πυρὸς ἀνῆψα φῶς νόμιμον ἐν γάμοις,
ὡς πρέπει ματέρι μακαρίᾳ.

«Ni yo llevé en tus bodas la nupcial antorcha, como lo hubiera hecho otra madre afortunada».

μάτην δ᾽ ἐμόχθουν καὶ κατεξάνθην πόνοις.

«Vanamente trabajé, y graves molestias me consumieron».

Jupiter, tuque adeo summe Sol, res omnes qui inspicis,
Quique lumine tuo maria, cœlum ac terram contues
Inspice hoc facinus, priusquam fiat; prohibissis scelus.