Tomo III · Libro nono · Capítulo 107
Fábula III
MUERTE DE HÉRCULES.
Mucho tiempo pasó desde este suceso, y las hazañas del valeroso Hércules se habian ya extendido por todo el mundo, asi como se habia divulgado el odio de Juno; y este héroe vencedor de la Oechalia preparaba á Júpiter un sacrificio para darle gracias por las victorias que habia conseguido, cuando la fama vocinglera, que se complace en confundir lo verdadero con lo falso, y que abultando los objetos, hace monstruos de las cosas mas pequeñas, informó á Deyanira que su marido estaba enamorado de Yole.1 El amor es crédulo: Deyanira, penetrada de dolor con la nueva, apeló al principio á las lágrimas, y la desdichada disminuia asi su dolor con el llanto. Mas despues reflexionando un poco: „¿De qué me aprovechan, dijo, estas lágrimas inútiles, en que quizá se complacerá la adúltera? Ella llega, y es menester anticiparme, é impedir que ocupe mi tálamo nupcial. ¡Miserable de mí! ¿qué partido he de tomar? ¿Manifestaré mis quejas, ó las guardaré en silencio? ¿Me volveré á Calidonia, ó me detendré en este pais? ¿Saldré de casa, ó ya que no pueda otra cosa la impediré la entrada? ¿Qué habrá que extrañar, ó Meleagro, si al considerar que soy tu hermana me preparas á una accion varonil, y sacrificando á la adúltera, hago ver á la posteridad de qué es capaz una muger ofendida?”
Despues de haber revuelto en su imaginacion mil diferentes ideas, Deyanira con el designio de atraer á su marido, y volver á encender su amor hácia ella, prefirió el medio de enviar la vestidura que estaba empapada con la sangre de Neso,2 la cual al efecto entregó á Licas, sin prever que lo que enviaba seria la causa de su llanto y su dolor: al darle la vestidura le encargó se la entregase á su marido en su nombre con expresiones y voces llenas de blandura y de cariño. Recibió Hércules la camisa de Deyanira emponzoñada con la sangre de la Hidra de Lernea, y se la vistió para hacer con ella el sacrificio, y al tiempo de quemar el incienso, y de derramar el vino sobre el ara,3 se avivó con el calor la fuerza del veneno, y encendiéndose en llamas, se difundió por todo su cuerpo. Mientras pudo reprimió con su acostumbrada fortaleza los gemidos; pero despues de vencida la paciencia con el mal, desamparó el altar y sacrificio, é hizo resonar el monte Oeta con sus clamores. Hizo los mayores esfuerzos para rasgar la mortal camisa; pero cuando tiraba de ella rasgaba y se arrancaba la piel, á la que aquella estaba asida fuertemente; y por lo mismo (causa horror el referirlo) con las diligencias de quitarse la camisa descubria sus despedazados miembros, y hasta sus huesos, y la sangre que salia rechinaba á la manera de un hierro encendido cuando se mete en agua fria, y hervia aquella con el calor del veneno. Las voraces llamas le consumian las entrañas: un negro sudor corria por todo el cuerpo: los nervios medio abrasados sonaban, y las medulas se derretian con la oculta podre. Entonces, levantando las manos al cielo, exclama: „Cruel Juno, regocíjate ahora con mis calamidades; regocíjate mirando desde lo alto esta peste que me consume; ceba bien tu fiero corazon, y por último, si se ha de tener misericordia aun de los enemigos (pues yo lo soy tuyo), quítame esta vida aborrecida y destinada á trabajos y sufrimientos, y que no miro ya sino con horror. La muerte será para mí un beneficio, y tal que sea decente y conveniente á una madrastra. ¿No soy pues aquel Hércules que vengó á los Dioses del cruel Busiris,4 que profanaba sus templos con la sangre de sus huéspedes? ¿No soy yo el que venció al fiero Anteo,5 á pesar del socorro que le prestaba la Tierra su madre? ¿No soy yo á quien no espantaron el monstruoso Gerion ni el Cancerbero, aquel de tres formas, y este de tres cabezas?6 ¿Mis brazos no sujetaron las astas de aquel fiero toro que asolaba la Creta?7 ¿No experimentaron su valor la Elide,8 el lago de Estinfale9 y el bosque de Partenia?10 ¿Mi valor no concluyó la empresa de conquistar y traerme el tahalí11 bordado de oro de la Reina de las Amazonas, y las manzanas de las Hespérides, guardadas por un dragon que nunca dormia? ¿Pudieron resistirme los Centauros, ni el fiero jabalí que destruia toda la Arcadia, ni aprovechó á la Hidra el aumentar sus fuerzas, ni redoblar para mas daño suyo sus cabezas? Pero ¿qué me aprovecha todo esto, ni el haber acometido á los caballos de Diomedes, mantenidos con sangre y carne humana, cuyos pesebres estaban llenos de destrozados miembros, y haberlos dado muerte, quedando envuelto en la misma desgracia su señor? Á la violencia de estos mis brazos yace vencido y muerto el espantoso leon de Nemea: con mis hombros sostuve el cielo, y defendí á los Dioses.12 Últimamente la cruel Juno mas pronto se cansó en mandarme imposibles que yo en vencerlos y egecutarlos; pero ahora me veo acometido de una nueva calamidad, á la cual no puede resistir ni mi valor ni mis armas. En lo íntimo de mis pulmones anda errante un fuego consumidor, que se difunde y ceba en todos mis miembros. Con todo esto, y cuando yo me abraso, tiene y goza salud Euristeo:13 á vista de esto, y de que tal se permite, ¿habrá quien pueda creer que hay Dioses?” Al acabar Hércules de decir esto echó á correr por las alturas del monte Oeta, á la manera que un toro cuando se ve herido llevando clavada la flecha, y ha huido el que le hizo la herida: unas veces se le veia dar gemidos, otras temblando, otras intentando arrancarse todos sus vestidos, otras derribando los árboles é irritándose contra los montes, ó levantando las manos al cielo, é implorando el socorro de su padre. En este estado vió á Licas temblando, que procuraba ocultarse en la concavidad de un peñasco; y como tenia toda su rabia reconcentrada por el gran dolor, le dijo: „¿Eres tú pues, desgraciado, el que me ha traido este fatal don? ¿Eres tú el autor de mi muerte?” Trémulo y pálido Licas, tímidamente se excusaba; pero al tiempo que se disponia á pedir misericordia, Alcides lo coge por medio del cuerpo, sin embargo de que se le resistia, y despues de haberle volteado muchas veces, lo arrojó al mar de Eubea con mas violencia que una piedra disparada de una honda. El cuerpo de este desgraciado se endureció en el aire, como las gotas de agua que el frio Aquilon congela y convierte en nieve ó granizo; y helándose la sangre con el miedo, fue convertido en aquel pequeño peñasco que aun hoy se ve en el mar Eubeo con las señales de figura humana, al cual no se atreven los marineros á pisar, como si lo hubiera de sentir, y le llaman Licas.
Despues de esto, ó Hércules, cortas muchos árboles del monte Oeta, con los que construyes una pira; y dando tu arco, aljaba y flechas á Filoctetes para que las llevase á la guerra de Troya, te vales de su ministerio para que pusiese fuego á la pira, y antes que las voraces llamas llegasen á apoderarse de toda ella, subes á lo mas alto, tiendes la piel del leon de Nemea, y poniendo la clava por cabecera, te recuestas en la hoguera con tanta serenidad y con semblante tan apacible, como un convidado que coronado de una guirnalda de flores se sienta á una mesa abundante de viandas y de vasos llenos de vino.
- Fue hija de Eurito, con la cual casó despues un hijo de Hércules llamado Hilo. ↩
- Creia que la virtud de la camisa era la de atraer á Hércules á su amor, é ignoraba que estaba envenenada. ↩
- Ceremonia que se llamaba libacion. ↩
- Fue hijo de Neptuno, tirano de Egipto, que sacrificaba á los huéspedes y extrangeros. ↩
- Fue un gigante, hijo de la Tierra, con quien peleó Hércules; y advirtiendo que siempre que le dejaba caer se levantaba con mayor fuerza, y que la Tierra su madre le daba mas vigor, le levantó en el aire, y alli le venció y quitó la vida. ↩
- Gerion, Rey fabuloso de los de España, fingieron que eran tres hombres reunidos en uno, y que tenia tres cabezas, seis brazos y seis pies; como el Cancerbero un monstruo de tres cabezas, segun queda ya anotado, y ambos fueron vencidos por Hércules. ↩
- Va refiriendo Hércules sus doce famosos combates, y el toro de quien hace expresion es el Minotauro de Creta. ↩
- Aqui toca una de sus doce empresas, que fue limpiar las caballerizas de Augias, Rey de la Elide, echando en ellas la corriente del rio Alfeo. ↩
- Otro de los trabajos de Hércules, que fue el matar las perniciosas aves que por el lago Estinfale, cerca del cual habitaban, se llamaron Estinfáledes, las cuales eran de una portentosa corpulencia, tenian las alas y plumas de hierro, y destrozaban los campos y los vivientes, y Hércules mató algunas á flechazos, y las demas huyeron de aquel sitio, espantadas del ruido que les hacia con dos planchas de metal. ↩
- En este bosque cazó Hércules una cierva muy ligera, que tenia los pies de bronce y los cuernos de oro. ↩
- En latin llamado balteus: era el cíngulo que en la victoria de las Amazonas quitó á Hipólita, su Reina, y lo trajo y entregó á Euristeo, que por consejo de Juno le habia empeñado en esta empresa. ↩
- Habla de la guerra que contra ellos hicieron los gigantes. ↩
- Fue hijo de Estenelo y Alcmena, y hermano uterino de Hércules. Júpiter impuso á este la obediencia á Euristeo, que por ardid de Juno habia nacido primero, ofreciéndole el premio de inmortalizarle, y hacerle Dios luego que hubiese cumplido los trabajos que aquel le señalase, de lo que sabedora Juno instigó á Euristeo á que le impusiese los mayores imposibles, con el fin de hacerle perecer en alguno de ellos: por eso se indigna Hércules de que Euristeo, siendo tan malo, tuviese salud y felicidad, y él con todo su valor y proezas se hallase penetrado de aquel fuego, y á punto de morir. ↩