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Metamorfosis

Capítulo 127 de 161

Índice

Tomo III · Libro décimo · Capítulo 127

Fábula XIV

Metamorfosis · Ovidio

HIPOMENES CONVERTIDO EN LEON Y ATALANTA EN LEONA.

„Dime ahora, querido Adonis, ¿no era yo digna de que Hipomenes me hubiese rendido gracias y ofrecido el honor del incienso y de los sacrificios por semejante favor? Pues has de saber que ni me las tributó ni me ofreció sacrificios. Me dejé arrebatar de la ira mas violenta; y sintiendo vivamente este desprecio, me indigné contra ambos, é hice en ellos un castigo tal que me asegurase de ulteriores desprecios. Pasaban un dia junto á un templo, que escondido en una espesa selva habia en otro tiempo edificado por voto á la madre de los Dioses el esclarecido Equion.1 Como se hallaban fatigados del largo camino, se sentaron á la sombra para descansar. Alli asaltó á Hipomenes un intempestivo deseo del uso conyugal, promovido por mí. Cerca del templo habia un lugar retirado de escasa luz, formado naturalmente de las peñas, á manera de una cueva, y que habia sido consagrado desde la mas remota antigüedad, y alli los sacerdotes habian colocado muchos simulacros de madera de los antiguos Dioses. Entraron en este sitio, y le profanaron con una accion tan agena de su santidad. Los Dioses por no ver este sacrilegio volvieron los ojos, y Cibeles dudó si sumergiria á los delincuentes en la laguna Estigia; pero le pareció que este castigo era muy leve para un delito tan enorme. Al punto pues se cubren sus cuellos de rojas crines; sus dedos se encorvan en uñas; los hombros se convierten en espaldas; todo el peso carga sobre los pechos; con la cola barren la superficie de la arena; en el rostro se ve pintada la saña, y en vez de palabras pronuncian un espantoso murmullo, y tienen por tálamo las selvas: en una palabra, fueron transformados en leones, animales temidos de todos, y dóciles para el carro de Cibeles. Tú pues, amado Adonis, huye de estas fieras, y de todas aquellas que en vez de huir y volver la espalda presentan su cuerpo y pecho á los que les acometen. Evita su encuentro, no sea que tu osadía sea perjudicial á tí y á mí, que mas que tú sentiré tu desgracia.” Despues que Venus dió este consejo á Adonis, tomó el camino por los aires en un carro tirado de cisnes. Pero Adonis, dejándose llevar de su valor, no se aprovechó de las advertencias de Venus.”



  1. Fue uno de los compañeros de Cadmo en la fundacion de Tebas. ↩