Tomo III · Libro décimo · Capítulo 114
Fábula primera
EURÍDICE MUERE DE LA MORDEDURA DE UNA SERPIENTE.
Desde las bodas de Ifis partió el Dios Himeneo por los aires cubierto con un vestido amarillo, y llegó á las playas de Tracia, en donde fue inútilmente invocado por Orfeo1 para que asistiese á sus bodas. El asistió efectivamente á ellas; pero ni profirió la cantinela nupcial, ni fue con buen semblante ni con feliz agüero. La antorcha que tenia en las manos no ardia ni se encendia, aunque se le aplicaba el fuego, ni hacia otra cosa que rechinar y apagarse, despidiendo un humo que hacia salir las lágrimas de los ojos. El suceso fue mas triste que los anuncios; porque mientras la recien casada2 andaba discurriendo por un florido prado, acompañada de una tropa de Náyades, la acarreó la muerte la mordedura que la hizo una serpiente en un talon.
- La invocacion que hacian á Himeneo para que asistiese á las bodas y las felicitase puede verse en aquel verso de Catulo Hymen, o Hymenaee, Hymenades, o Hymenaee. Orfeo fue hijo de Apolo y de la Musa Caliope, el mas diestro en la lira y en el cántico. Habilidad que hubo de ser don de Apolo su padre, á quien los mitólogos hacen Dios de la música y de la medicina. ↩
- Era Eurídice, que pocos dias despues de las bodas murió de la mordedura de una serpiente, y Orfeo su marido bajó con su lira al infierno á pedir á Pluton y Proserpina se la restituyesen. ↩