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Metamorfosis

Capítulo 98 de 161

Índice

Tomo III · Libro octavo · Capítulo 98

Fábula IV

Metamorfosis · Ovidio

PERDIX CONVERTIDO EN AVE.

Mientras Dédalo daba sepultura1 á su desgraciado hijo le vió desde las ramas de una encina la parlera perdiz, única y no vista ave hasta aquel tiempo, y en la que poco antes habia sido convertido Perdix ó Acalo, sobrino de Dédalo: empezó á sacudir las alas, y á manifestar con su canto la alegría de que Dédalo pagase asi su delito, y la injuria que le habia hecho, porque Acalo, siendo de doce años y de una índole acomodada para aprender, su madre, hermana de Dédalo, se lo habia confiado para que le enseñase é instruyese en las artes, no sabiendo lo que de ello habia de resultar. Observando cierto dia con alguna atencion la espina que los peces tienen en medio, trabajó sobre este modelo un pedazo de hierro, y habiendo hecho una sierra, tuvo la gloria de haber sido el inventor de un instrumento utilísimo.

Él fue tambien el primero que unió dos hierros iguales, de modo que el uno quedase inmóvil en tanto que el otro daba vuelta á la redonda, y fue de este modo el inventor del compas. Dédalo, envidioso de los progresos que hacia el jóven, lo despeñó de lo alto de la torre de Minerva,2 é hizo correr la voz que habia caido por acaso; pero felizmente no pereció,3 porque Minerva, que siempre ha favorecido á los ingenios, lo cubrió de plumas, transformándole en ave. La eficacia antigua de su veloz ingenio se comunicó á sus pies y alas, y conservó su mismo nombre. No obstante, como se acuerda aun de su caida, no se atreve á remontar mucho el vuelo,4 ni á hacer sus nidos en los árboles; vuela cerca de la tierra, y pone sus huevos en los vallados.

Ya Dédalo habia llegado á Sicilia, donde su benigno Rey Cócalo le defendió á fuerza de armas del poder y persecucion de Minos: y ya el reino de Atenas por la hazaña de Teseo5 se habia libertado del vergonzoso tributo que hasta entonces habia pagado á Creta, y en reconocimiento de ello se ofrecian sacrificios á Minerva y á Júpiter:6 los templos estaban magníficamente adornados; el incienso ardia en ellos, y corria la sangre de las víctimas.



  1. La humacion era el modo mas frecuente de sepultar los cadáveres; pues aunque tambien hubo la ambustion y otros varios modos y ritos, no eran estos tan frecuentes, como propios y peculiares de solas las personas de elevado carácter y de opulencia. ↩
  2. Era un alcázar elevado de Atenas, desde el cual Dédalo despeñó y precipitó á su sobrino; y el llamarle el poeta torre de Minerva es porque la ciudad de Atenas estaba dedicada á esta falsa deidad. ↩
  3. Esto confirma aquel adagio latino: Ars non sini perire, en cuya comprobacion se suele citar el suceso de Arion, arrojado de la nave con su lira, y recibido por un delfin que le sacó á la playa. ↩
  4. Modo ingenioso de descubrir el poeta el orígen de las inclinaciones de la perdiz, y de su ratero y nada elevado vuelo por el temor de otra caida. Á este modo y por otro símil nos pintó el mismo Ovidio en otra parte el escarmiento aun en los irracionales, diciendo: Qui semel est læsus, falleci piscis ab hamo omnibus unca sui putat ni esse cibis. ↩
  5. Fue la de haber muerto al Minotauro, segun queda ya notado. ↩
  6. Dos deidades tutelares de Atenas, y las que principalmente se reverenciaban en esta ciudad. ↩