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Metamorfosis

Capítulo 59 de 161

Índice

Tomo II · Libro quarto · Capítulo 59

Fábula VII

Metamorfosis · Ovidio

ATLANTE TRANSFORMADO EN MONTAÑA.

Consolábales en esta transformacion la memoria de su nieto Baco, tan reverenciado en la India, que acababa de sojuzgar, como en la Grecia toda, donde le edificaban templos. Solo quedaba de los despreciadores de Baco, Acrisio, hijo de Abante, que prohibia en su reyno la adoracion de aquel, con las armas en la mano, negando que fuese Baco hijo de Júpiter, y que este, transformado en lluvia de oro,1 hubiese en Dánae procreado á Perséo. Pero se arrepintió bien pronto (¡tan grande es la fuerza de la verdad!) así de haber profanado á Baco, como de no reconocer á su nieto; pues el uno2 estaba ya en el número de los inmortales, y al otro3 vió volar ligeramente, llevando en señal del triunfo la cabeza poblada de víboras que habia cortado á Medusa. Al pasar así por las arenas de la Libia, cayeron algunas gotas de sangre de la cabeza de aquel monstruo, y de cada una animó la tierra una serpiente, y esta es la causa por que abunda tanto de ellas aquel pais.4

Perséo, agitado por los contrarios vientos, es elevado á vagar sobre la atmósfera por toda ella á manera de una lluviosa nube: corrió todo el mundo, viendo debaxo de sí innumerables tierras, de que le separaba un largo espacio:5 tres veces se acercó á las frias Osas, otras tres vió los brazos del Cancer,6 ya al oriente y ya al ocaso, hasta que viendo declinar el dia, temeroso de la cercana noche, paró en el Reyno de Atlante7 á descansar brevemente, hasta que el lucero de la mañana viniese á anunciar la vuelta de la aurora. Este Atlante, hijo de Japeto, excedia en estatura á todos los hombres, y ocupaba un imperio en los últimos términos de la tierra,8 y aquella extremidad del mar,9 donde los caballos del sol, al terminar su carrera, descansan de la fatiga del dia. Mil rebaños de ganado mayor y menor pacian tranquilamente en aquellos prados, sin que ninguno de sus habitantes poseyese allí un palmo de tierra. En sus frondosas arboledas las hojas y frutos de oro adornaban los dorados ramos: „Príncipe, le dixo Perséo, si te es de algun aprecio una ilustre prosapia, sabe que yo desciendo de Júpiter: si te prendas de las grandes hazañas, yo sé que te admirarán las mias. Solo te pido que me hospedes, y dexes descansar aquí esta noche.” Acuérdase Atlante de que le dió en otro tiempo en el Parnaso el oráculo de Temis esta respuesta. „Dia vendrá, Atlante, en que tus árboles serán despojados de su dorado fruto, y esta hazaña está reservada á un hijo del mismo Jove.” Temeroso desde entonces, habia hecho cercar de paredes y rocas fuertes sus jardines,10 y puesto un espantoso dragon en su custodia, y á ningun extrangero recibia en los confines de su posesion. „Aléjate, le dice, no sea que te veas burlado de la gloria de tus mentidas hazañas, y el Júpiter de quien blasonas ser hijo no pueda venir en tu socorro.” Añadió la fuerza á la amenaza, y procuró echar de allí á Perséo, quien unas veces le respondia con dulzura, y otras con entereza. Pero inferior en fuerzas (porque ¿quién igualó en ellas á Atlante?) „Pues tan en poco tienes mis hazañas, le dice, recibe la merecida recompensa.” Y volviendo el rostro al lado izquierdo, le presentó la cabeza asquerosa de Medusa. Á su vista fue convertido en montaña, siendo su barba y cabellos las selvas que la coronan, formando la cumbre sus brazos y hombros, su cabeza la punta, y sus huesos los peñascos: creciendo tan considerablemente su cuerpo (¡así lo quisísteis ó Dioses!), que se hizo capaz de sostener el cielo y las estrellas.11

Habia encerrado Eolo12 los vientos en la eterna cárcel, y el lucero de la mañana resplandeciendo en el cielo dispertaba á los hombres á sus respectivos trabajos; á este tiempo Perséo volviendo á acomodarse á sus pies los talares, y ciñéndose el corvo alfange, empieza á cortar rápidamente los vientos; y dexando debaxo de sí, y al rededor innumerables pueblos, fixó la vista en la Etiopia, donde reynaba Cefeo.



  1. Habia el Oráculo anunciado á Acrisio que seria algun dia asesinado por un nieto suyo; por este temor puso en una torre á su hija Dánae, en donde pinta la fábula que concibió esta de Júpiter convertido en lluvia de oro: disculpa bastante comun para cubrir desórdenes. ↩
  2. Baco. ↩
  3. Perséo. ↩
  4. Antes por el contrario, la abundancia de serpientes que hay en África dió orígen y fundamento á la fábula de que nacieron y se procrearon de las gotas de sangre que iba destilando la cabeza de Medusa quando la atravesó con ella Perséo volando por los ayres sobre el caballo Pegaso. ↩
  5. Quiere decir que volaba muy elevado como ahora se vuela con los globos aereostáticos. ↩
  6. Las Osas significan la region septentrional, y el Cancer la Zona tórrida, que principia desde dicho signo, y se extiende hasta el Trópico de Capricornio. ↩
  7. Estaba en el África, en la region que se llamó Mauritania. ↩
  8. La Mauritania extendida hasta el mar Atlántico. ↩
  9. Creia la gentilidad que los caballos del sol descansaban por la noche en los brazos de Tetis, ó en el mar. ↩
  10. Eran el famoso huerto de las Hespérides, cuyos árboles llevaban manzanas de oro, guardados por las tres hermanas de dicho nombre, y por un dragon que nunca dormia. ↩
  11. Á esta fábula dió orígen y fundamento el que Atlante era peritísimo en la astronomía; y por eso y por su corpulencia fingieron que sostenia con sus hombros el cielo. ↩
  12. Á este personage hacian Dios de los vientos, y fingian que tenia dominio y arbitrio en ellos, á lo que dió causa y orígen el que Eolo tenia un gran conocimiento de ellos, y con él pronosticaba de qué parte ó region habian de correr, de lo que provino y se formó la fábula. ↩