Tomo II · Libro quinto · Capítulo 65
Fábula IV
PLUTON HERIDO POR EL AMOR.
„Ceres fue la primera que rompió la tierra con el corvo arado; á ella se debe la produccion de los frutos, del trigo, y de todo lo que sirve de alimento al hombre. Ella antes que otro promulgó leyes; y quantos bienes poseemos son dones de su divinidad.1 Á esta he de elogiar hoy; ¡y oxalá pudiera cantar himnos dignos de una diosa que por tantos motivos merece ser alabada! En la célebre isla de Sicilia hallaron su sepultura los Gigantes. Aquel Tiféo que pretendió subir al Olimpo mismo está sepultado debaxo de la vasta mole de muchas montañas: en vano hace esfuerzos para levantarse, porque sobre su mano derecha está el promontorio de Peloro, y sobre la izquierda el de Pachino; y tú, Lilibeo, le oprimes sus piernas; su cabeza yace baxo el monte Etna, desde donde vomita torrentes de fuego y arena.
Los esfuerzos continuos que hace por sacudir de sí el peso que le oprime, y sacar su cuerpo de entre los pueblos y montes, estremecen la tierra,2 y aun Pluton, Rey del infierno, teme no se abra una gran abertura, por la qual, penetrando el dia con su luz, atemorice é inquiete á las pavorosas almas de los muertos. Para remediar esta desgracia, salió de su region tenebrosa en su carro, tirado por dos caballos negros,3 visitó los cimientos de Sicilia; y despues de haber reconocido que todo estaba en buen estado, y que nada tenia que temer por su imperio, pasó al monte Erix.”
„Venus que le vió discurrir por él, abrazando á su alado hijo,4 le habló de esta manera: „Hijo mio, armas mias, manos mias, y todo mi poderío; toma, ó Cupido, de aquellas flechas con que triunfas de todos, emplea las mas eficaces y ligeras en el corazon del terrible Dios á quien tocó por suerte el señorío del infierno. Tú vences á los Dioses y al mismo Júpiter; las deidades del mar y el que las gobierna, tampoco estan libres de tus tiros; ¿por qué pues lo han de estar los infiernos? ¿por qué no dilatas el imperio de tu madre y el tuyo hasta sujetar á él esta tercera parte del mundo? Sin embargo de nuestro poder, tenemos que sufrir que en el cielo nos desprecien, y las fuerzas del amor se disminuyen conmigo. Por ventura ¿no ves como han huido de mi imperio Palas y la cazadora Diana? La hija de Ceres tambien, si nos estamos en inaccion se nos escapará, y seguirá el exemplo de aquellas. Pero si eres sensible al interes de nuestra gloria, haz de modo que Pluton se enamore de ella, y que venga á ser esposa de su tio.”5 Esto dixo Venus, y tomando Cupido su aljaba, escogió entre mil flechas la mas aguda y certera, y la mas acomodada al arco, segun la voluntad de su madre, y puesta la rodilla en tierra estiró su arco flexîble, é hirió con una harpada flecha el corazon de Pluton.
- Dos invenciones de Ceres, á quien por ellas llamaban Frugífera y Legífera. ↩
- Los mitológicos, para explicar el terrible fenómeno de los freqüentes terremotos que se observan en la isla de Sicilia y las erupciones de sus volcanes, fingen que en ella fue encerrado el Gigante Tiféo en una caverna dilatada, sobre la qual hay muchos montes, y que los esfuerzos que hace el Gigante contra el peso que le oprime son causa de los terremotos y de las erupciones de los volcanes. ↩
- La fábula atribuye á cada deidad su propio carro: el de Pluton tirado de caballos negros; el de Juno de pavos reales; el de Baco de tigres; el de Venus de cisnes; el de Neptuno de caballos marinos &c. ↩
- Cupido, Dios del amor, y que le inspiraba con sus flechas inficionadas. ↩
- En la genealogía de los Dioses que confunde los grados, los nombres y los derechos de la naturaleza, era Proserpina hija de Ceres y de Júpiter, hermano de Pluton, y por consiguiente sobrina carnal de este. ↩