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Metamorfosis

Capítulo 67 de 161

Índice

Tomo II · Libro quinto · Capítulo 67

Fábula VI

Metamorfosis · Ovidio

CERES CONSIGUE QUE SU HIJA VIVA CON ELLA SEIS MESES EN EL AÑO Y OTROS SEIS CON SU MARIDO.

Quedó Ceres como una estatua de mármol al oir este discurso; y pasando despues de algun tiempo de la pena al furor, sube sobre su carro, atraviesa la inmensa extension de los ayres, y se presenta ante Júpiter con el rostro bañado en lágrimas y desgreñado el cabello: „Soberano de los Dioses, le dice, vengo á suplicarte por tu prosapia y la mia:1 y si á nada puedo yo moverte, muévate á lo menos tu hija; y te ruego que no te muestres poco sensible por haber nacido de mí. Sabe pues que he hallado por fin á mi hija despues de haberla buscado tanto tiempo, si se llama hallarla, lo que es mas cierto haberla perdido sabiendo dónde está. Disimularé el que me la hayan robado, con tal que la restituya el ladron, porque por ser hija tuya no es digna de un marido de esta clase, aunque por ser mia lo mereciera.”

„Siendo tu hija, respondió Júpiter, prenda igual de nuestra ternura, no puedo menos de tomar parte en la pena que te aflige; pero si te he de hablar sin rebozo, este arrojo no es una injuria, sino un amor verdadero; y no debemos tener á deshonra el que Pluton sea nuestro yerno, con tal que prestes tu consentimiento. Porque aun quando no tuviera todas las brillantes qualidades de los demas Dioses, ¿no es bastante que sea hermano de Júpiter? Pero no, no es inferior á ninguno, y solo la suerte le reduxo á ser menos que yo. Mas si á pesar de todo esto quieres el divorcio, vuelva Proserpina enhorabuena al cielo, con tal que no haya comido nada desde que entró en los infiernos, porque así está establecido en las leyes de las Parcas.”2

Esto dixo; pero ninguna fuerza hizo á Ceres el discurso de Júpiter: insistió en la resolucion de recobrar á su hija; pero no se lo permiten los Hados, porque Proserpina habia quebrantado el ayuno. Paseándose pues por los jardines del palacio de Pluton, habia cogido una granada, y comido de ella siete granos: nadie habia sido testigo de esto sino Ascalafo, hijo de Orphne, una de las mas célebres Ninfas del infierno, y á quien tuvo de su Aqueronte dentro de las negras cavernas. Lo vió pues, y publicándolo, impidió la salida de Proserpina. Llena de sentimiento la Reyna del infierno, castigó al indiscreto delator transformándole en ave, y rociando su cabeza con agua del Flegetonte, la transformó en un feo pico con plumas y ojos grandes: de todo su cuerpo solo le quedó unas alas rubias, cabeza grande y unas uñas retorcidas; pero con dificultad puede mover sus brazos con el impedimento de las alas. En una palabra, fue convertido en buho, ave fatal, y que solo anuncia fatalidades á los mortales.3

Es cierto que la indiscrecion de Ascalafo podia merecer este castigo; pero decidme, Sirenas, hijas de Aqueloo, ¿por qué teneis plumas y pies de ave, y los rostros de doncellas?4 ¿Es acaso porque acompañabais á Proserpina, quando fue robada por Pluton al tiempo mismo que estaba cogiendo flores? Con efecto; porque despues de haberla buscado inútilmente por todo el mundo, deseábais con ansia, para que los mares fuesen testigos de vuestro cuidado, poder tener alas para buscarla tambien por este elemento. Os lo concedieron los Dioses, é inmediatamente se cubrieron vuestros miembros de plumas; pero quedándoos aquella habilidad para cantar que encanta á los mas delicados oidos, y tambien la voz y rostro de doncellas.

Júpiter pues, para ajustar la diferencia que habia entre Pluton y Ceres, mandó que Proserpina estuviera cada año seis meses con su marido y seis con su madre.5 Con esto se tranquiliza el corazon y semblante de Ceres, que hasta entonces habia parecido triste al infierno mismo, así como se dexa ver el sol despues de haber disipado las opacas nubes que cubrian su faz brillante.



  1. Quiere decir por Proserpina, hija de ambos. ↩
  2. Deberia decir de los Hados, que era una ley inexôrable, y que no podian inmutar los dioses; pero los poetas, para la versificacion, confunden los conceptos, y usan de unos por otros. ↩
  3. El Buho es una de las aves ominosas y nocturnas, en la que fue convertido Ascalafo, y el cantar y andar de noche proviene de que era una centinela nocturna que contaba á Minerva de dia lo que pasaba de noche. ↩
  4. Las Sirenas fueron tres, hijas de Aqueloo y de la Musa Caliope; las fingian medio doncellas y medio aves, diestras en la música, una en la voz, otra en la flauta, y la otra en la lira; sus nombres fueron Parthenope, Ligia, y Leucosia, y del encanto de estas se libertó Ulises, haciéndose atar al mástil del navío. ↩
  5. El fundamento de esta fábula es que Proserpina es la Luna; y como esta está seis meses obscura y otros seis con luz, fingieron que seis meses estaba en el infierno y seis en el cielo. ↩