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Metamorfosis

Capítulo 37 de 161

Índice

Tomo I · Libro segundo · Capítulo 37

Fábula XIV

Metamorfosis · Ovidio

AGLAURA TRANSFORMADA EN PIEDRA.

En fin, viendo Aglaura á Mercurio acercarse, se sentó al frente de la puerta para impedirle la entrada; y al comenzar á hablarle con caricias, súplicas y halagos, „basta, le dice: yo no me he de apartar de aquí sin que te vayas.” Permanezcamos, dixo el ligero Cileno, baxo de este comun acuerdo: abrió las cinceladas puertas con su vara; pero queriendo ella levantarse, no pudo mover aquellas partes de nuestro cuerpo, que se encorvan estando sentados. Forcejea ella por levantarse derecha, pero se le endurecen las junturas de las rodillas; por sus uñas corre el frio, y se ponen pálidas sus venas por la falta de sangre; y así como el cancer, mal incurable, suele dilatarse lentamente, y viciar las partes sanas, del mismo modo se apodera poco á poco de su pecho aquel frio mortal, y le impide los movimientos vitales y respiracion.

No hizo esfuerzo para hablar; pero aunque lo hiciera no hubiera podido, porque ya el cuello era piedra, su boca se habia endurecido, y sentada parecia una estatua: ni aun la piedra era blanca, porque la habia inficionado su perverso corazon el veneno de la Envidia.