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Metamorfosis

Capítulo 56 de 161

Índice

Tomo II · Libro quarto · Capítulo 56

Las hijas de minio transformadas en murciélagos

Metamorfosis · Ovidio

Despues de haber concluido su conversacion las Mineidas, aun manifestaban, continuando su labor, el desprecio que hacian de Baco y de sus fiestas, quando de repente oyeron un confuso ruido de tambores, flautas y trompetas, que las sorprehendió tanto mas quanto no veian persona alguna que le originase. Un olor de mirra y azafran se esparció en su aposento, y, lo que parecia increible, su tela se cubrió de verdor y brotó pámpanos y hojas de yedra. El hilo que acababan de emplear se convirtió en sarmientos cargados de uvas, y estos tomaron el mismo color de púrpura de que era su labor.1 Era ya aquella parte del dia en que las sombras que empiezan á cubrirle, y la luz que va desapareciendo, hace dudar si es dia ó noche, quando un espantoso ruido estremeció toda la casa. Se llenó repentinamente de antorchas encendidas, y de otros fuegos que brillaban por todas partes: oyéronse aullidos horrendos, como si la casa estuviese llena de fieras. Las Mineidas aterradas huyeron de la luz y el fuego; pero mientras buscaban los parages mas solitarios para ocultarse, se reducen á una pequeñez increible, cubre sus cuerpos una delgada membrana, y se extienden sobre sus brazos unas alas delicadísimas. La obscuridad del sitio en que estan ocultas, las impide conocer que habian mudado de figura; se elevaban en el ayre, sosteniéndose con unas alas, no de plumas, sino de una piel transparente. Querian hablar para expresar su pena, pero formaban solo un sonido endeble y proporcionado á la pequeñez de sus cuerpos. Complacíalas habitar en las casas y no en las florestas como las demas aves; huian de la luz volando solo de noche, y por esta causa se las dió el nombre de Murciélagos.2

Esta maravilla inspiró en los Tebanos un gran respeto á Baco; Ino, tia de este, la referia en todas partes, confesando que no habia experimentado otro dolor que el que le causaron las desgracias de sus hermanas.3 Envidiosa Juno de la prosperidad de esta Princesa, que estaba envanecida por ser esposa de Atamante, por tener muchos hijos, y la gloria de haber criado á Baco; Juno, digo, no pudo disimular por mas tiempo su encono. „¿Cómo, decia, el hijo4 de una rival mia pudo precipitar en las olas y convertir en delfines á los marineros que le despreciaban? ¿Inducir á una madre á despedazar á su propio hijo,5 y transformar en murciélagos á las tres hijas de Minéo? ¿Y todo el poder de Juno se limitará á derramar lágrimas inútilmente? ¿Quedaré contenta con tan débil satisfaccion? ¿Está limitado mi poder á solo esto? No: el mismo Baco me enseña como he de vengar mis ofensas; lícito es aprender del enemigo. El homicidio de Pentéo me hace conocer demasiado lo que puede el furor; ¿pues por qué Ino no ha de experimentar los efectos mismos que sus hermanas?”



  1. La lana era de color de púrpura. ↩
  2. En el latín se llama vespertilio de la voz vespere, porque es ave que vuela de noche; pero en el castellano se dice murciélago del nombre musmuris, porque ni bien es raton, ni bien ave, sino una especie media entre las aves y quadrúpedos, y que no es ovípara como aquellas, sino vivípara como estos. ↩
  3. Porque su hermana Semele habia muerto, Autonóe vió á su hijo Acteon convertido en ciervo, y Agave habia despedazado á Pentéo su hijo. ↩
  4. Se entiende Baco, y alude al suceso que se tocó en la Fábula X del libro tercero. ↩
  5. Habla de Pentéo despedazado por su madre. ↩